Aviso

de Matías Mugione

Te harán creer que si luchás lo suficiente, podrás conseguirlo. Y, al ver que no es así, sufrirás una de las desiluciones más grandes de la vida. Algunas de tus peores pesadillas se harán realidad: gente que no debe irse, se irá; la injusticia se corporizará delante de tus ojos y la verdad comenzará a contaminarse. Las palabras y la veracidad de los hechos empezarán a dejar de tener importancia. Intentarán clonarte y, probablemente, lo logren.

Sentirás, carajo, los huecos que van dejando las personas que te abandonan, de una u otra forma. Son huecos que no se pueden llenar con nada ni nadie: son dagas clavadas en medio del alma. La noche dejará de ser tu amiga: el acaudalado insomnio llegará al hotel de tu cerebro y pedirá una habitación penetrante. Más tarde, tal vez, trates de volver a amigarte con la noche por medio del alcohol, la droga y el sexo.

La mente no entenderá cosas y sus voces, desesperadas ellas, te llevarán al borde de un abismo. Te saldrá humo por las orejas, como si fueras un dibujo animado, con la única diferencia de que será bien real. La temperatura de la caldera llegará a temperaturas irrisorias y explotarás de alguna forma; tal vez, empieces a escribir. Reemplazarás las canciones de moda por las canciones que logren rescatarte del naufragio.

Por primera vez, perderás guerras. Verás, una y otra vez, cómo serás engañado por tu imaginación y conocerás el verdadero precio de las ilusiones. También conocerás a la maldad, el orgullo y la ambición. Te meterán, quieras o no, a los empujones, en un juego de deseos berretas y relaciones engañosas. Quedarás a mitad de camino entre la amistad y el amor, mierda. La valentía se te escurrirá por los poros y la seguridad en vos mismo armará las valijas y se irá lejos.

Serás víctima. Más adelante, serás victimario. La gente que te rodea comenzará a parecerte idiota. Hasta vos mismo te sentirás un pelotudo. Las ideas que tenías ya no las tendrás, y hasta puede ser que termines siendo todo lo contrario a lo que siempre quisiste ser. El miedo te hará tomar decisiones desesperadas y no te permitirá pedir disculpas. Te preocuparás en lugar de ocuparte, dudarás en lugar de hablar y hablarás cuando ya sea demasiado tarde. Dirás cosas que no te dejarán dormir y te dirán cosas por las cuales vas a odiar tener una memoria.

Solo eso. Nada más.

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